“Nuestra arquitectura tiene tal poder que es capaz de generar más allá del edificio, una imagen” por Juan Herreros

Juan Herreros de estudioHerreros acercó, el pasado 5 de Abril en el Face to Face Bcn by Mónica Galindo celebrado en Madrid, un recorrido a través de diferentes proyectos demostrando cómo la tendencia del arquitecto es construir mediante lo que él denomina la “técnica colectiva”

Los arquitectos ponen cada vez más en valor la importancia de la gestión al margen del diseño. Es el caso de Juan Herreros, fundador de estudioHerreros y conferenciante en la XXXIII Jornada (VI en Madrid) de Face to Face Bcn by Mónica Galindo, que tuvo lugar el pasado Viernes 5 de Abril en el exclusivo espacio madrileño The Loft.

Herreros inició su ponencia con la construcción industrializada de “un refugio pensado para personas que no sienten el antagonismo de campo-ciudad”. Posteriormente, planteó el paradigma de la arquitectura como generadora de imagen de marca, mediante dos grandes obras: la remodelación del centro de satélites Hispasat y el Banco de Panamá, cuyo “fin último es que el edificio se convierta en la imagen de comunicación más importante de la empresa”.

Asimismo, el futuro del sector cultural fue representado mediante dos casos: el Museo Reina Sofía y el Museo Malba en Buenos Aires. Ambas intervenciones demostraron cómo los museos pueden integrar una mayor relación con la ciudad y buscan menos espacio expositivo para conseguir más interacción social. El arquitecto explicó también el caso del centro de convenciones Ágora de Bogotá. Esta obra además de destacar por su ventilación natural, ha conseguido reformular los centros de convenciones en espacios polivalentes manteniendo el objeto de emblema e imagen dentro de la ciudad.

Museo Munch: la “técnica colectiva” como nueva tendencia en la arquitectura

Juan Herreros concluyó con uno de sus proyectos más emblemáticos, el Museo Munch de Oslo destacando aquí su concepto de “técnica colectiva” al entrar en un proceso político, social y medioambiental a nivel país. “Allí aparece entonces la necesidad del arquitecto-comunicador”.

En aras de responder a las inquietudes de la sociedad noruega los arquitectos tuvieron que representar mediante dibujos sus respuestas y explicar que la altura del museo respondía a una necesidad de ventilación y también a un respeto histórico a la ciudad. El edificio hace “una reverencia al río”, emblema topográfico por ser el lugar donde se fundó la ciudad de Oslo.

Algunas anécdotas relacionadas al proyecto fueron la creación de un equipo de escaladores que resolvía la problemática presupuestaria de la limpieza de la fachada. Asimismo, la propuesta de utilizar tecnología petrolífera, resolvió no sólo la necesidad de construir la primera fase estructural del museo, sino que daba respuesta a la crisis de las plantas petrolíferas. Juan Herreros finalizó la ponencia mostrando el concierto que el mismo Director del Museo quiso celebrar antes de la finalización de la obra, convirtiendo el edificio en un espacio orgánico y de identidad para los ciudadanos de Oslo.